Aspectos generales: Es un periodo historio comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Inglaterra en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufren el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad.
La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por la denominada industria y la manufactura. La revolución comenzó con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro. La expansión del comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de transporte y posteriormente por el nacimiento del ferrocarril. Las innovaciones tecnológicas mas importantes fueron la maquina a vapor y la Spinning Jenny, una potente maquina relacionada con la industria textil. Estas nuevas maquinas favorecieron enormes incrementos en la capacidad de producción. La producción y el desarrollo de nuevos modelos de maquinaria en las dos primeras décadas del siglo XIX facilito la manufactura en otras industrias e incremento también su producción.
Así es, que en la revolución industrial se aumenta la cantidad de productos y se disminuye el tiempo en el que estos se realizan, dando paso a la producción en serie, ya que se simplifican tareas complejas en varias operaciones simples que puedan realizar cualquier obrero sin necesidad de que sea mano de obra calificada, y de este modo bajar costos en producción y elevar la cantidad de unidades producidas bajo el mismo costo fijo.
La revolución agrícola británica hizo además mas eficientes la producción de alimento con una menor aportación del facto trabajo, alentando a la población que no podía obtener trabajos agrícolas, a buscar empleos relacionados con la industria y, por ende, originando un movimiento migratorio desde el campo a las ciudades así como un nuevo desarrollo en las fabricas. La expansión colonial del siglo XVIII acompañada del desarrollo del comercio internacional, la creación de mercados financieros y la acumulación de capital son considerados factores influyentes, como también lo fue la revolución científica del siglo XVII. Se puede decir que se produjo en Inglaterra por su desarrollo económico.
REVOLUCION INDUSTRIAL EN COLOMBIA:
Debido a que Colombia al igual que las demás ex – colonia españolas, se mantuvo después de la independencia como productora de materias primas para el mercado internacional, la manera mas lógica de vincularse al sistema de desarrollo capitalista era mediante el comercio exterior, el proceso lógico a seguir para desarrollarse era que los capitales acumulados mediante el comercio exterior fueran invertidos posteriormente en la creación de un mercado interno fuerte y en la industrialización del país. Se desarrollaría un proceso paralelo a la pronto industrialización europea en donde se vincularía al capital mercantil a la esfera de la producción para que poco a poco rompiera los lazos de la economía campesina autosuficiente y sin división del trabajo y evolucionara hacia la centralización y mecanización de la producción que finalmente terminaría en la creación de industria fabril.
Sin embargo, este proyecto se vio truncado por la constatación de que una economía de bienes primarios difícilmente puede generar una industrialización real, porque la baja especialización del proceso productivo permite y hace necesaria para la reproducción del proceso capitalista, la existencia de procesos precapitalistas de producción basada en el trabajo no libre, impidiendo la formación de un mercado interno y de una economía monetaria.
La revolución industrial y los adelantos tecnológicos del mundo occidental en las décadas de transición entre los silos XIX y XX, estimularon el progreso y los cambios económicos en los países desarrollados y sirvieron de modelo en algunos países hispanoamericanos para instaurar los cambios e impulsar la modernización.
La modernización se consideraba un cambio necesario en las sociedades marcadas por el estigma latente de las estructuras coloniales, donde las luchas políticas partidistas, el problema religioso, el estancamiento económico y los problemas político-administrativos abarcaban la mayor parte de las actividades humanas y relaciones sociales.
José Eusebio Otálora Martínez fue uno de los dirigentes que más se preocupó por estimular la industrialización de Colombia en los finales del siglo XIX. Entre otros cargos que desempeño el cargo de cónsul de Colombia en Italia, y posteriormente en Inglaterra, le dio contacto directo en el mundo de la revolución industrial y la modernización.
En el momento en el que Otálora llegó a la plenitud de su pensamiento y acción política y administrativa llegando a gobernar el Estado de Boyacá, entre 1877 y 1882, inicialmente como primer designado, en ausencia del presidente Sergio Camargo, y posteriormente como presidente titular, desarrollando su acción constante en la construcción de caminos, carreteras y puentes, fortaleciendo la economía y la moral pública. Otálora pensaba que el único camino para desarrollar a Colombia y eliminar el ocio económico de sus gentes, que vivían preocupados en la política partidista y ocupada en continua guerra, debía ser la industrialización. Consideraba que las pasiones políticas debían ser barridas por ¨el aliento de una industria poderosa, capaz de cambiar los hábitos de holgazanería que son los que han dado pábulo a las siniestras contiendas¨. Consideraba que Colombia, con un potencial incalculable de hierro y carbón mineral, debía fortalecer el desarrollo siderúrgico, pues ese era el secreto para el desarrollo de la riqueza, como lo habían demostrado Inglaterra y Estados Unidos.
La industrialización inicia en Colombia bajo los efectos de las crisis mundiales de la Primera Guerra Mundial, pues ésta suponía condiciones comerciales y económicas, incluyendo políticas estatales para frenar la ola de la crisis mundial, que favorecieron el surgimiento del proceso. Desde el punto de vista sociológico, la industrialización despega, predominantemente, por la estrategia de desdoblamiento de la burguesía negociante, capitalistas con negocios en varias actividades productivas y no productivas que poseían un importante capital económico y social, de origen patrimonial -frecuentemente hacendatario- que, desde el siglo XIX, era invertido en las explotaciones agro-exportadoras -quina, tabaco y café- e igualmente en el comercio de importación, la minería, la banca y las tierras (urbanas y rurales) para la especulación. El papel de los inmigrantes, en principio, no fue preponderante pero sí fue creciente, hasta cierto punto, salvo en casos como el de Barranquilla y el Valle del Cauca en donde, desde un principio, las actividades económicas fueron controladas en buena medida por extranjeros.
Se puede plantear que estos capitalistas asumieron la estrategia de diversificación motivados no sólo por el riesgo y estímulos que representaban guerras internas y las crisis internacionales, sino también por ciertos ideales industrializantes que surgían, presumiblemente, de observar lo que ocurría en países capitalistas y en los vecinos aventajados, catalizados por las nuevas posibilidades de ganancia.
No se puede negar que la acumulación cafetera fue una de las condiciones de posibilidad para el surgimiento de los empresarios industriales, más que nada por la formación de capitalistas comerciales y plantadores con disposición para empresas industriales ya sea como independientes de la propiedad territorial o como terratenientes que también acumulaban gracias a la renta de la tierra, la centralización de la producción cafetera o a la especulación con su valor derivada de la alta concentración de este medio de producción.
La primera fábrica moderna se creó en el municipio de Bello (Antioquia) por un grupo de empresarios antioqueños, encabezados por el ingeniero y general Pedro Nel Ospina Vásquez, quien luego sería en los años 20 Presidente de la República, tal como lo había sido su padre Mariano Ospina Rodríguez. La fábrica se denominó Compañía Antioqueña de Tejidos, pero fue más conocida como la Fábrica de Tejidos de Bello y se localizó, como fue usual en esta época, en cercanías de una fuente de agua (La García) con el objetivo de producir su propia energía a través de una rueda Pelton.
El 19 de septiembre de 1908 la historia de Antioquia y de la industria en Colombia registró un cambio trascendental. Ese día empezaron las producciones de telas de la planta de la Compañía Colombiana de Tejidos (Coltejer) en la que era considerada la más moderna planta del país, por su tamaño y el impacto que tuvo para la economía y la sociedad nacionales.
LAS FERRERIAS
La ferreria era una antigua instalación siderúrgica en la que se trasformaba el mineral de hierro en metal. Su existencia se remota a la prehistoria y dejaron de funcionar con la aparición de los altos hornos en los albores del siglo XX.
La llegada de las nuevas tecnologías al territorio nacional trajeron consigo la formación de las ferrerías, llamadas así porque fabricaban ¨fierro¨.
En las ferrerías la transformación del mineral de hierro en metal de hierro se realiza en un horno bajo en donde se van alternado capas de mineral y fundente, normalmente carbón vegetal. Esta masa es calentada mediante la inyección de aire proveniente de algún artilugio de soplado, normalmente fuelles o pistones. Normalmente las ferrerías se construían al lado de los ríos ya que utilizaban la fuerza del agua para mover sus ingenios. La energía para el calentamiento del mineral se saca quemando carbón, normalmente vegetal, que provenía de lugares cercanos. Por estos dos motivos las ferrerías se solían situar a las orillas de los ríos y cerca de los bosques y de los yacimientos de hierro. El único elemento que no se puede traer de fuera es el agua.
INICIOS DE LAS FERRERIAS EN COLOMBIA:
Fabricar hierro fue una de las metas del gobierno de Rafael Núñez. El 21 de agosto de 1884 la Ferreria la Pradera produjo el primer riel de hierro en Colombia- fue paseando una carroza por Bogota cubierto por una bandera y se pensó que había llegado la edad de hierro al país (caracterizada por sustituir la madera por hierro y por acero y por reemplazar la movilización de estas, de agua a vapor).
Con la colonia llego la edad de hierro a America, trayendo consigo aperos, armas, herramientas de minería, artículos de lujo, cañones de bronce, cerrajería y otros objetos que los autóctonos o conocían. En la época de la nueva granada no tubo mayor desarrollo la fundición ya que gran parte de los artículos eran traídos de Europa. En la época de la gran Colombia se fomento la siderurgia y la fundición, así un grupo franco colombiano estableció ferrerías en los departamentos de Boyacá y Cundinamarca, la primera compañía estuvo en manos de Jacobo Wiesnes en Pacho Cundinamarca, quien había traído técnicos franceses.
Entre 1850 y 1870 se instalaron tres ferrerías en el país, una en Amaga (Antioquia), otra en Samacá (Boyacá), sus equipos y empleados eran Ingleses pero duro poco debido a la mala calidad de material y por la falta de capital. La tercera ferreria, la de la pradera en el municipio de Subachoque, funciono como la de Pacho e intento un montaje mayor.
Como se dijo en el inicio una de las metas del gobierno de Núñez era fabricar hierro, en éste mismo se hicieron contratos para producir rieles y de esta forma las ferrerías de Pacho, Pradera y Samacá tuvieron su época de prosperidad.
En Antioquia se contaba con los antecedentes de fundición de cañones de bronce en Rionegro y la primera fundición que operó en Colombia, que utilizaba materia prima de Valle de Aburra, así surgió una pequeña industria que producía despulpadoras de café, trapiches de caña de azúcar, pulverizadoras de quina, prensas para frutas, bombas para minas y hasta molinos californianos.
Al comenzar el siglo XX la ferreria de la Pradera y Amagá aun subsistían, el gobierno de Reyes dio gran impulso a la construcción de ferrocarriles, pero esto no fue suficiente para salvar las ferrerías que tenían graves problemas y que terminaron de desaparecer.
José Eusebio Otálora Martínez decidió apoyar la Ferrería de Samacá en 1878, la cual había sido iniciada por Martín Perry y Guillermo Withingan. Otálora se empeñó en organizarla con las técnicas más modernas del mundo siderúrgico, utilizando un área física de 300 hectáreas con minas de hierro y carbón en Samacá. Se construyeron talleres de fundición, de refundición y moldería, laminación, reparación y armaje, laminación de rieles, hornos, calderas y depósitos. En sus planes iniciales buscaba la hechura de rieles para la construcción de ferrocarriles de Bogotá, Tunja-Honda, Santa Rosa de Viterbo y otros. Esta ferrería fue muy combatida en la Asamblea de Boyacá, hasta que finalmente se propició su cierre en los debates políticos.
En 1926 la ferreria de Amagá cerro, entonces el país quedo dependiendo de las importaciones de hierro, la siderurgia decayó pero la fundición comenzó a tener mayor auge. Para ese momento la obtención de hierro se dirigía a obtener hierro maleable para la forja, ahora la producción del país de enriquecía con el inicio de la producción de piezas fundidas.
FERROCARRIL DE ANTIOQUIA
El Ferrocarril de Antioquia fue un sistema de trenes de carga y pasajeros que sirvió a través de una muy difícil línea férrea. La construcción del ferrocarril comenzó en 1874 y terminó oficialmente con su inauguración en 1929. Esta línea ferroviaria unió la región central del departamento de Antioquia con el río Magdalena, (al oriente del centro de Antioquia) y con las provincias localizadas al sur del departamento, esto es, Caldas y el Valle del Cauca. El Ferrocarril sacó a Antioquia de su histórico aislamiento geográfico con relación al resto del país durante varios siglos. La mayor importancia del Ferrocarril de Antioquia radica fundamentalmente en que Antioquia es un territorio demasiado escarpado geográficamente y la construcción de líneas férreas en semejante difícil territorio representaba una empresa colosal para la tecnología de finales del siglo XIX. Esta obra se culminó finalmente y se convirtió en la causa fundamental del desarrollo económico de Antioquia, y de paso de todo el país, durante muchos decenios posteriores.
Finalizaba el periodo presidencial del doctor Manuel Murillo Toro y por ende iniciaba el del doctor Pedro Justo Berrio, dado a que ambos eran fanáticos del progreso nacional y federal se les debe a ellos el comienzo e impulso de un vasto plan vial de comunicaciones, del que salio la idea de comunicar a Medellín con el río Magdalena por ruta carreteable que se inicio y ejecuto hasta el municipio de Barbosa, habiendo sido esta obra la precursora del Ferrocarril de Antioquia.
Este proyecto luego se modifico por el de la construcción de una vía férrea, gestada igualmente en la mente del mismo doctor Berrio, habiéndole tocado al sucesor en el gobierno del estado federal que lo fue el doctor Recaredo de Villa, adelantar las conversaciones con el ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros, sobre la obra que Antioquia estaba dispuesta a emprender.
Se suma a los varios contratiempos que tuvo la construcción del ferrocarril (razones de índole económica por parte de Cisneros, razones de orden publico constantemente afectados por la contiendas civiles de la Republica) la gran barrera natural que hace el divorcio de aguas de los ríos Porce y Nus que impedía darle solución de continuidad al ferrocarril entre la dos estaciones terminales, y por medio de la ordenanza del general Pedro J. Berrio entonces gobernador se llevaron a cabo las negociaciones pertinentes para la construcción del túnel de la Quiebra(3.742.10 mts. de lineamiento recto).
Por todo lo que produjo el ferrocarril de Antioquia seria imposible negar que esta empresa fuera la que dio origen a muchas otras empresas transportadoras y de tipo fabril, por la razón de la facilidad que ofrecía esta gran vía al Magdalena, para toda suerte de importaciones necesarias para el desarrollo industrial del departamento. Con su ejemplo de organización entidades empresariales para la explotación del transporte como la de ¨Martinez Llanos y Cia.¨, ¨Empresas de transportes MACK¨, entre otras tuvieron sus agencias en las terminales de la ferrovía.
NAVEGACION POR EL RIO MAGDALENA
El río Magdalena fue la vía comercial por excelencia hasta las primeras décadas del siglo XX por su navegabilidad a vapor en su parte baja y media, acceso al mar y curso por las cordilleras donde se concentró la mayor parte de la población.
A mediados de siglo, la visión de los precursores de la patria proponen los antecedentes para la configuración vial del país. Durante aquella época, se amplían las fronteras regionales, se generaliza la colonización interna con la fundación de nuevos pueblos, y se establecen las primeras economías de exportación del país. Con la especialización regional que comienza a nacer, el auge cafetero, la producción de añil, los sombreros y cueros del Tolima y de una parte de Cundinamarca y Antioquia, se dinamiza la navegación del alto Magdalena. En este momento de la historia, se vislumbra la necesidad de comunicación entre Antioquia y el rio Magdalena a través de caminos y trechos ferroviarios. Estas zonas necesitan en esa época una salida al mar para la exportación de productos como oro, café, quina, tabaco, sombreros y otros.
Tanto en el alto como en el bajo caudal del Magdalena se desplazaron por casi un sesquicentenio, embarcaciones de todo orden, es decir, champanes, canoas, chalupas, lanchas, balsas, todo lo cual fue en un principio rudimentario, pero luego se modernizo el sistema por el de vapor, con vehiculo cuya memoria perdura como las locomotoras del ferrocarril, precisamente porque en ambos medios de transporte estuvo el espíritu de Cisneros. Todo este movimiento férreo y fluvial tuvo su punto de encuentro en puerto Berrio.
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